Es un tratamiento médico en el que usamos recursos de tu propio cuerpo para ayudar a mejorar la calidad del tejido íntimo. Se extrae una pequeña cantidad de sangre, se procesa para concentrar la parte más útil para la reparación y se aplica de forma local en la zona indicada. El objetivo es que el tejido gane hidratación, elasticidad y resistencia y que eso se traduzca en más confort en el día a día y en las relaciones sexuales.
- Para mucosa frágil: cuando la zona se irrita con facilidad, está más sensible o “se queja” con nada.
- Para molestias en las relaciones cuando el problema principal es el tejido sensible, fino o poco elástico.
- Para cicatrices o zonas que han quedado tirantes, sensibles y limitan el confort.
Encaja especialmente si te pasa algo de esto:
- Notas que la zona íntima está más sensible, más fina o más frágil, y quieres mejorar la calidad del tejido.
- Tienes dolor o molestia en las relaciones, y sientes que el problema no es solo “falta de lubricación”, sino que el tejido está vulnerable.
- Tienes una cicatriz (por parto, cirugía u otra causa) que sigue molestando, tirando o irritándose.
- Has probado soluciones básicas y te ayudan “un rato”, pero quieres un enfoque más profundo y duradero.
- Un plan individualizado: qué zona tratamos, por qué y qué objetivo buscamos (confort, elasticidad, menos sensibilidad, relaciones más cómodas).
- Una hoja de ruta clara: cuántas sesiones suele requerir tu situación y cuándo suele empezar a notarse la mejoría.
- Indicaciones muy claras para después: cuidados sencillos y por escrito (qué evitar, cuánto tiempo y qué es normal notar).
- Embarazo: este tratamiento no se realiza durante el embarazo.
- Si en ese momento hay infección, irritación intensa o una lesión sin valorar: en ese momento no se realiza. Primero hay que tratar o estudiar la causa y, cuando el tejido esté tranquilo, se decide si PRP es lo mejor para ti y con qué pauta.
- Si tomas anticoagulantes o tienes un problema de coagulación: se valora antes para hacerlo con seguridad y decidir si es buena idea en tu caso.
Tiempo tratamiento
15 – 45 minutos
Tipo de anestesia
Tópica
Frecuencia tratamiento
1 vez al mes durante 3 meses. Sesión a los 6 meses.
Nivel de molestias
Bajo
Preguntas frecuentes
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PRP significa “plasma rico en plaquetas”. Dicho de forma simple: usamos una parte de tu propia sangre que contiene señales naturales de reparación. No es un “relleno” ni un producto externo: es material de tu propio cuerpo, preparado para aplicarlo en la zona indicada.
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Puede molestar, pero la idea es que sea tolerable. La zona íntima es sensible, así que se hace con calma y con las medidas necesarias para que estés cómoda. Si algo molesta más de lo esperado, se ajusta.
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Depende del punto de partida (fragilidad leve vs. más marcada), del objetivo y de si hay cicatrices o dolor. Lo más frecuente es trabajar con un plan de varias sesiones, porque el tejido mejora de forma progresiva. En la primera valoración te damos un rango orientativo y una pauta realista.
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No suele ser inmediato. Muchas mujeres notan cambios en semanas: menos sensibilidad, menos irritación, más elasticidad o más confort. La mejoría suele consolidarse conforme avanza el plan.
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Lo habitual es una sensación de zona sensible durante un tiempo corto. A veces puede haber ligera molestia local. Por eso damos indicaciones claras para esos días. No suele ser una recuperación “larga”, pero sí conviene seguir las pautas para que el tejido responda bien.
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Suele recomendarse una pausa temporal para cuidar el tejido. No se deja a tu interpretación: te decimos exactamente cuánto conviene esperar en tu caso y qué señales indican que ya puedes retomar.
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En general, sí, aunque a veces conviene ajustar la actividad unos días (sobre todo si hay fricción o impacto). La pauta se adapta
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Puede ayudar cuando la sequedad va ligada a un tejido más frágil o menos elástico. A veces se combina con otras medidas (hidratación local, láser, radiofrecuencia…) dependiendo de la causa y de cómo esté el tejido.
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Depende del origen del dolor.
- Si el dolor es por tejido sensible, fino, que se irrita o “roza”, PRP puede ayudar porque mejora la calidad del tejido.
- Si el dolor viene sobre todo de tensión muscular (sensación de bloqueo, contractura o que “no entra” aunque haya lubricación), PRP no es el tratamiento principal. En ese caso primero hay que tratar esa tensión, y PRP puede ser complemento si además hay fragilidad del tejido.
- Si el dolor es por tejido sensible, fino, que se irrita o “roza”, PRP puede ayudar porque mejora la calidad del tejido.
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En muchos casos, sí puede ser útil como parte de un plan, porque buscamos mejorar elasticidad, confort y respuesta del tejido. Lo importante es valorar la cicatriz (dónde está, cómo afecta, qué notas) y decidir el enfoque adecuado.
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Al trabajar con material propio, en general es un tratamiento bien tolerado. Lo importante es hacerlo con buena indicación y en el momento adecuado (por ejemplo, no hacerlo si hay infección o irritación activa).
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Depende de tu etapa hormonal, la calidad del tejido y si hay factores que vuelven a irritar la zona (sequedad mantenida, fricción, etc.). Muchas mujeres hacen un plan inicial y luego, si lo necesitan, un mantenimiento espaciado. En consulta se plantea con realismo según tu caso.
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Sí, a veces se combina, pero no por hacer más. Se combina cuando cada técnica aporta algo distinto (por ejemplo: una orientada a mucosa/sequedad, otra a firmeza y sujeción, otra a reparación). La decisión se toma según síntomas y exploración.