A partir de los 40 (y también tras partos o cirugías), los cambios hormonales y del tejido pueden hacer que aparezcan cosas tan comunes como silenciadas: pérdidas de orina, urgencia urinaria, sensación de peso en la vagina, dolor pélvico o molestias en las relaciones. La buena noticia es que, con una valoración correcta y un plan bien pautado, se puede mejorar mucho. El objetivo es recuperar control, confort y libertad en tu día a día.mas décadas. El metabolismo óseo es la forma en que tu cuerpo forma, mantiene y repara el hueso con el paso del tiempo. Y el hueso no es algo “duro e inerte”: es un tejido vivo que se renueva constantemente y que depende del equilibrio hormonal, de los nutrientes adecuados y del movimiento para mantenerse fuerte.
A partir de los 40 —y especialmente en perimenopausia y menopausia— ese equilibrio puede cambiar y acelerar la pérdida de masa ósea. El problema es que suele ser silencioso: no duele y no avisa. Por eso tiene tanto sentido revisar y cuidar la salud del hueso antes de que aparezca la fragilidad.