Cuando hay zonas que han cambiado con la edad o las hormonas y quieres mejorar firmeza y textura sin ir a extremos. Los tratamientos corporales combinan tecnologías según tu objetivo (firmeza, celulitis o grasa localizada): mejoran la calidad de la piel y el contorno de forma progresiva, con un plan realista y medido.
Los tratamientos corporales son programas médico-estéticos diseñados para mejorar firmeza, textura y contorno cuando una zona ha cambiado con el tiempo (por edad, hormonas, postparto, etc.).
La clave es que no hay “un tratamiento para todo”: se elige una combinación según tu objetivo —firmeza, celulitis o grasa localizada— y se pauta como un plan realista.
- Radiofrecuencia corporal (firmeza y “piel más tensa”)
Es un tratamiento que aplica calor controlado en profundidad para estimular el colágeno. Ayuda a modelar la zona tratada aportando a la piel más firmeza y mejor aspecto con el paso de las semanas. Es la base cuando lo que te falta es “tensión” o firmeza. - Ondas de choque (celulitis y textura)
Es un tratamiento que trabaja el tejido con un estímulo tipo golpecitos/impulsos (como un masaje profundo pero con tecnología) para mejorar la textura. Se usa cuando lo que más molesta es la celulitis persistente y la piel irregular: buscamos que la piel se vea más lisa y más uniforme.. - Mesoterapia (microinfiltraciones como apoyo localizado)
Son pequeñas microinyecciones en una zona concreta para apoyar un objetivo concreto (celulitis localizada o un punto de grasa localizada, según indicación). No se usa “por sistema”: se plantea cuando suma dentro del plan.
Importante: no se usan todas a la vez. Se eligen las que mejor encajan con lo que te molesta (firmeza, celulitis o grasa localizada)
Encaja especialmente si te pasa algo de esto:
- Celulitis / piel de naranja: notas celulitis en muslos, glúteos o cartucheras (incluso si entrenas y “te cuidas” y aun así no cambia mucho) y quieres mejorar la textura de forma realista.
- Flacidez ligera o piel menos firme: sientes la piel menos sujeta en el abdomen, brazos, muslos o rodillas y te gustaría verte más “recogida” y con mejor calidad de piel (sin irte a extremos).
- Postparto o cambios hormonales: notas cambios en el abdomen, caderas o muslos después del embarazo, etapas hormonales o cambios de peso y quieres un plan que mejore el aspecto.
- Grasa localizada / punto rebelde: hay una zona concreta que te molesta cómo se marca y buscas un enfoque medido y con criterio (no “quemagrasas milagro”).
- Quieres resultados naturales y sostenibles: te interesa un plan que puedas mantener y que tenga lógica (sesiones, tiempos, mantenimiento), no hacerte “algo suelto” y quedarte igual a las semanas.
- Te importa que te lo expliquen con honestidad: qué se puede mejorar, cuánto suele tardar en notarse y qué combinación tiene sentido en tu caso (sin venderte de más).
Preguntas frecuentes
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Lo primero es ponerle nombre a lo que te molesta, porque muchas veces decimos “celulitis” y en realidad hay tres temas distintos mezclados: textura, firmeza y contorno. Y por eso no existe “un tratamiento para todo”.
Si tu prioridad es la firmeza (piel más tensa, menos flacidez ligera), suele encajar la radiofrecuencia corporal, porque trabaja las capas profundas de la piel y permite que la misma se vea más tersa y homogénea.
Si tu prioridad es la textura y celulitis (“piel de naranja” que se nota al tacto y a la vista), suelen encajar las ondas de choque, porque ayudan a que la piel se vea más lisa y menos irregular, especialmente cuando la celulitis es persistente.
Si tu prioridad es un “punto rebelde” de grasa localizada o celulitis muy localizada, la mesoterapia puede entrar como apoyo.
En la valoración se decide según cómo está tu piel, qué tipo de celulitis predomina (más superficial o más marcada), si hay grasa localizada o más bien retención. -
Sí, funcionan cuando el objetivo es realista y el plan está bien planteado. Los tratamientos corporales no son magia, pero sí pueden dar un cambio muy agradecido en tres cosas que se notan muchísimo: firmeza, textura y contorno.
- Firmeza y moldear: la piel se ve más “tensa” y con mejor aspecto, sobre todo en flacidez ligera o moderada (radiofrecuencia).
- Celulitis y “piel de naranja”: suele mejorar el aspecto y el tacto, la piel se ve más lisa y menos irregular (ondas de choque, y a veces mesoterapia como apoyo).
- Contorno y/o zona de grasa localizada: puede ayudar cuando hay un punto concreto que cuesta mover, pero siempre dentro de un plan con varias sesiones o como combinación de tratamientos, no como solución única.
Lo que no conviene esperar:- No “borra” la celulitis al 100% si está muy marcada o de muchos años.
- No “aplana” la grasa como lo haría un procedimiento quirúrgico.
- No sustituye los hábitos (porque el mantenimiento depende mucho de la rutina, el movimiento y la constancia).
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Depende de dos cosas muy sencillas: qué objetivo priorizamos (firmeza vs celulitis vs contorno) y cómo responde tu tejido (hay pieles que lo “agradecen” rápido y otras que necesitan más constancia). Por eso siempre se pauta en consulta, pero para orientarte:
Radiofrecuencia corporal (firmeza):
Suele funcionar mejor si se hace un plan con varias sesiones, no en una sesión suelta. Lo habitual es plantear entre 6 y 10 sesiones, espaciadas 1 vez por semana o cada 2 semanas.
Ondas de choque (celulitis/textura):
Al igual que con la radiofrecuencia corporal, también suele funcionar mejor si se hace un plan con varias sesiones, no en una sesión suelta. Lo habitual es plantear entre 6 y 10 sesiones, espaciadas 1 vez por semana.
Mesoterapia (apoyo localizado):
Suele pautarse como complemento. Lo habitual es plantear entre 4 y 8 sesiones, espaciadas 1 vez por semana o cada 2 semanas. -
En corporal hay dos “tiempos”: lo que se nota pronto (por drenaje y activación) y lo que se nota con más tiempo cuando el tejido cambia con constancia.
- Primeras sesiones (2–4): muchas personas notan una sensación de zona más “ligera” o menos hinchada y una mejora sutil en el tacto. En celulitis, a veces se nota antes al tacto que en el espejo.
- A mitad del plan (4–6 sesiones): suele ser cuando empieza el “ah, vale, esto se nota”: mejor textura, piel más uniforme, contorno algo más definido o más firmeza (según el objetivo).
- Al final del plan (6–10 sesiones): es cuando se ve el cambio más claro, sobre todo si has sido constante y el plan está bien ajustado a tu caso.
¿Cuánto duran?
No es un resultado “para siempre”, porque el cuerpo sigue cambiando (hormonas, estrés, rutina, retención), pero sí puede durar meses y sostenerse bien si haces dos cosas:- Mantienes lo básico (movimiento, hidratación y una rutina saludable).
- Haces mantenimiento cuando toca (no por sistema): a veces 1 sesión al mes durante un tiempo, o bloques cortos en épocas en las que notas que la zona vuelve a “bajar”.
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La radiofrecuencia corporal se usa cuando tu objetivo principal es la firmeza y modelar la zona que quieres tratar. Es decir: cuando notas que la piel del abdomen, glúteos o piernas está más floja o con ese punto de “ya no sujeta igual”, pero no estás buscando un cambio agresivo ni una solución quirúrgica.
Se aplica calor controlado en profundidad para estimular el colágeno, lo que se traduce en que, con las semanas, la piel se ve más tensa y con mejor aspecto general.
Dónde suele notarse más:- En la flacidez ligera o moderada (abdomen, brazos parte interna de muslos, o glúteos, depende de cada caso).
- En la piel que ha perdido firmeza por cambios hormonales, pérdida de peso, postparto o edad.
- En zonas donde lo que molesta es más “la piel” que “la grasa”.
Y lo que conviene saber para no llevarse una idea equivocada:- Si hay un descolgamiento severo o mucha piel sobrante, la radiofrecuencia mejora, pero no “recoge” como una cirugía.
- En celulitis puede ayudar como apoyo (porque mejora calidad de piel), pero si tu problema principal es la textura tipo piel de naranja, muchas veces se nota más con ondas de choque o un plan combinado.
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Las ondas de choque se usan cuando lo que más te molesta es la celulitis y la textura tipo “piel de naranja”. Es más bien un tratamiento para que la piel se vea más lisa y menos irregular, tanto a la vista como al tacto.
Suele mejorar mucho el aspecto de la celulitis, pero no siempre la elimina al 100% si es muy marcada o lleva años instalada. Si además hay flacidez, lo más efectivo suele ser un plan combinado (ondas de choque para la textura + radiofrecuencia para la firmeza).
Y un punto importante: en celulitis, el resultado suele ser más evidente cuando se hace un plan con varias sesiones y se acompaña con lo básico (movimiento, hidratación, y hábitos saludables). No porque “sin eso no funcione”, sino porque la celulitis es multifactorial y cuando se atacan varias palancas, se nota más. -
La mesoterapia es, básicamente, una serie de pequeños pinchazos en una zona concreta para apoyar un objetivo concreto. No es un tratamiento “para todo el cuerpo”. Funciona mejor cuando se usa como un extra dentro de un plan, no como “la solución única”.
Cuándo suele tener sentido:- Cuando tienes celulitis localizada en una zona concreta y quieres un empujón extra, muchas veces se combina con ondas de choque para mejorar la textura.
- Cuando hay un pequeño acúmulo de grasa localizada (“esta zona no se mueve”) se combina con radiofrecuencia para que la piel se vea más firme.
En general, cuando quieres tratar un punto muy concreto, no “cambiar el cuerpo entero”. -
En general son tratamientos muy llevaderos, pero se notan de forma distinta según la técnica.
Radiofrecuencia corporal:
Suele notarse como calor y una sensación de trabajo en profundidad. Lo normal es que sea agradable o, como mucho, intensa pero tolerable. Si en algún momento sientes “quemazón”, se ajusta en el momento.
Ondas de choque:
En este caso la sensación es más parecida a un masaje profundo con golpecitos rítmicos. Puede molestar más en zonas con celulitis más marcada o más sensible (glúteos, cartucheras o parte posterior del muslo), porque se trabaja justo donde el tejido está más “duro” o tenso. Se regula la intensidad para que sea tolerable: tiene que sentirse, no doler.
Mesoterapia:
Son pinchacitos. Puede escocer un poco en el momento y, después, dejar sensación de zona trabajada o algún moradito pequeño, pero es muy llevadero y como en los otros tratamientos hablamos de pequeñas molestias, no de dolor. -
Estos tratamientos corporales están pensados para que puedas seguir con tu rutina. Lo que puede cambiar de un caso a otro es si sales con una sensación de zona “trabajada”, o con algún moradito, sobre todo si hemos hecho mesoterapia o si tu piel reacciona más, pero suele ser transitorio.
En cuanto al deporte:- Tras la radiofrecuencia u ondas de choque, la mayoría puede entrenar el mismo día o al día siguiente, según cómo te notes. Si notas que la zona está muy sensible, mejor dejar el entrenamiento fuerte para el día siguiente.
- Tras la mesoterapia, muchas veces recomendamos esperar 24 horas para ejercicio intenso, piscinas y saunas, más que nada para evitar irritar la zona y para que no se te marquen más los moraditos.
Qué conviene evitar el primer día:- Calor intenso tipo sauna/baño de vapor.
- Ejercicio muy fuerte si sales con mucha sensibilidad en la zona tratada.
- Masajear la zona justo después (si hay una pauta de masaje o drenaje, te lo indicamos exactamente).
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Se pueden tratar casi todas las zonas donde notes celulitis, flacidez ligera o un cambio de contorno. Pero la pregunta buena no es “¿se puede?”, sino: ¿qué es lo que te molesta en esa zona? Porque según sea textura, firmeza o un “punto rebelde”, cambia completamente lo que tiene sentido hacer.
PIENSA EN ESTO ASÍ:
Si lo que te molesta es la celulitis (textura tipo “piel de naranja”)- Glúteos y parte de atrás del muslo: suele ser donde más se nota el cambio, porque es la zona típica de celulitis y textura. Aquí las ondas de choque suelen ser protagonistas.
- Cartucheras (lateral del muslo): también se trabaja mucho cuando la textura se marca al ponerte ropa o en bikini. A veces aquí conviene combinar herramientas porque suele mezclarse textura + contorno.
Si lo que te molesta es la flacidez (piel que no está firme) - Abdomen: muy típico después de postparto o pérdida de peso, cuando no es “grasa”, sino piel menos sujeta. Aquí suele encajar muy bien la radiofrecuencia corporal.
- Brazos (cara interna): otra zona muy común; cuando lo que molesta es “la piel”, no tanto el volumen.
- Rodillas y cara interna de muslos: son zonas donde la pérdida de firmeza se nota mucho con el tiempo y suelen agradecer planes de firmeza.
Si lo que te molesta es un punto muy localizado (contorno / “esto no se mueve”)- Flancos (“michelines”) o un punto concreto: se valora como apoyo de contorno si encaja, normalmente dentro de un plan (y aquí siempre con expectativas realistas: no prometemos cosas imposibles).
¿Dónde suele notarse más? Donde más se nota es cuando acertamos con el “problema principal” de esa zona:- Celulitis / textura → ondas de choque.
- Firmeza → radiofrecuencia corporal.
- Punto muy localizado → mesoterapia como complemento (si procede).
Y una frase que suele ayudar mucho: si tu problema en esa zona es mixto (por ejemplo, celulitis + flacidez), lo más normal es que el plan también lo sea. Por eso se diseña por objetivo, no por “hacer lo mismo a todo el mundo”. -
Sí, y esta pregunta es de las más frecuentes precisamente porque la celulitis no es solo grasa ni solo falta de ejercicio. Puedes entrenar, comer razonablemente bien y aun así tener celulitis, porque influyen factores que no controlas tanto: genética, hormonas, cómo está organizado tu tejido, la retención, la circulación periférica y hasta cómo responde tu cuerpo al estrés o al descanso.
Para definir el tratamiento que mejor se adecúa a lo que necesitas, lo importante es entender qué parte te molesta más:- Si lo que te fastidia es la textura tipo “piel de naranja” (se nota al tacto y a la vista), las ondas de choque suelen ser de lo más agradecido, porque trabajan justo esa irregularidad del tejido.
- Si además notas que la piel está menos firme (como más floja), la radiofrecuencia corporal puede ayudar a que la piel se vea más tensa y acompañe mejor el resultado.
- Y si hay una zona muy concreta que se resiste, la mesoterapia puede entrar como apoyo o como un extra.
Y un matiz que evita decepciones: lo realista no es “celulitis cero”, sino una mejora clara de cómo se ve y cómo se nota la piel. Cuando se hace en plan (y se elige bien la herramienta), el cambio suele ser muy evidente y el resultado muy satisfactorio. -
Sí, y de hecho es uno de los motivos más habituales de consulta. Después de un postparto (o en etapas de cambios hormonales) muchas mujeres no sienten tanto “grasa”, sino una mezcla de: piel menos firme, textura distinta y una zona que no “recoge” igual.
Lo importante es separar expectativas:- Si hablamos de flacidez ligera o moderada (la piel ha perdido sujeción, pero no hay un exceso grande de piel), la radiofrecuencia corporal suele ser la base del plan, porque trabaja firmeza y calidad de piel de forma progresiva.
- Si además hay celulitis o textura en la zona, suele sumar añadir ondas de choque para que la piel se vea más uniforme.
- Y si hay un punto muy localizado (por ejemplo, un área rebelde), se valora la mesoterapia como apoyo extra.
Y un matiz muy importante: si hay mucha piel sobrante (por ejemplo, un descolgamiento importante), estos tratamientos pueden mejorar la calidad y el aspecto, pero no hacen lo que hace una cirugía. En consulta lo dejamos claro desde el principio para que el plan sea realista y se ajuste a tus expectativas.
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Sí, normalmente se pueden hacer en verano. No son tratamientos de “renovación” como un peeling o un láser facial, así que no tienen un postratamiento que obligue a no salir a la calle. Lo que cambia en verano es el contexto: más sol y más calor, lo que puede influir en cómo te notas los primeros días.
Lo que conviene evitar (sobre todo las primeras 24 h):- Calor intenso (sauna, baño de vapor, jacuzzis muy calientes). Puede aumentar la sensación de inflamación o sensibilidad.
- Entrenamiento muy intenso justo después si la zona queda sensible (mejor hacerlo al día siguiente).
- Sol directo fuerte sobre la zona tratada si vas con rojez o moretón (se marca más y tarda más en irse).
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El tratamiento te da el empujón, pero lo que mantiene el cambio es lo que haces entre sesiones y cuando acaba el tratamiento.
Lo que más ayuda:- Movimiento constante : caminar, subir escaleras… La constancia gana a los picos de motivación.
- Entrenamiento de fuerza: ayuda a que el tejido se vea más firme y el contorno más bonito.
- Hidratación: en muchas mujeres la retención empeora la textura y hace que la celulitis se note más.
- Protección solar: el sol degrada el colágeno y eso afecta directamente a la firmeza de la piel.
- Rutina corporal sensata :no es magia, pero suma si eres constante.
- Mantenimiento cuando toque: una sesión suelta cada cierto tiempo (según tu caso) suele ser más eficaz que “volver a empezar de cero” cada año.
Es decir, que si quieres que se sostenga, piensa en un plan como “base” y luego un mantenimiento realista. Sin obsesión, pero con constancia. -
En general son tratamientos con buen perfil de seguridad cuando se indican bien y se aplican con criterio, pero hay situaciones en las que es mejor no hacerlos o posponerlos.
No se recomienda (o se pospone) si:- Estás embarazada.
- Hay una infección activa en la zona (heridas, dermatitis muy irritada, brote fuerte, infección cutánea).
- Estás con una inflamación importante o una lesión reciente en esa zona (por ejemplo, un desgarro o una lesión muscular que aún molesta).
- Tienes una situación médica que haga que tu piel cicatrice mal o estés en un momento de salud que aconseje esperar (se valora caso a caso).
Hay que valorarlo con más cuidado si:- Estás en lactancia.
- Tienes varices importantes, fragilidad vascular o tendencia a hacer muchos hematomas.
- Tienes implantes o material en la zona a tratar.
Precauciones clave para que salga bien:- Ven con la piel “tranquila” (sin irritación reciente) y cuéntanos si tienes tendencia a hematomas o retención.
- Si el tratamiento molesta demasiado, se ajusta en el momento
TRATAMIENTOS CORPORALES
radiofrecuencia corporal + ondas de choque + mesoterapia
Duración del tratamiento
Aprox. 30–60 min, según la zona y las técnicas combinadas.
Recuperación
Puedes notar la zona más “trabajada”, con algo de rojez o sensibilidad. Con mesoterapia, a veces aparece algún hematoma pequeño.
Sesiones y frecuencia
Suele plantearse un plan de 6–10 sesiones, normalmente 1 vez por semana o cada 10–14 días, según la técnica y el objetivo. El mantenimiento se adapta a la evolución.
Molestias y anestesia
- Radiofrecuencia: calor tolerable (sin sensación de quemazón).
- Ondas de choque: sensación tipo masaje profundo con pequeños impactos (intensidad ajustable).
- Mesoterapia: pinchacitos localizados; normalmente sin anestesia, aunque puede usarse crema si hace falta.
Te diremos qué objetivo tiene sentido en tu caso (celulitis, firmeza o contorno), qué combinación te encaja y cuántas sesiones merece la pena hacer (con expectativas realistas).
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