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COLOPROCTOLOGÍA Y GINECOLOGÍA

Suelo pélvico posterior


Cuando Ginecología y Coloproctología deben trabajar juntas

Por la Dra. Inés Rubio y la Dra. Estíbaliz Álvarez, coloproctólogas

No siempre es “algo ginecológico” ni “algo intestinal”


Muchas mujeres llegan a consulta después de haber recorrido varios especialistas con una sensación muy concreta: algo no va bien, pero nadie termina de encontrar la causa.

Puede haber presión vaginal, molestias pélvicas, estreñimiento, sensación de evacuación incompleta, dolor en las relaciones, escapes de gases o heces, o una mezcla de síntomas que no encaja del todo en una sola especialidad. A veces se ha descartado una patología ginecológica relevante. Otras veces se ha tratado el estreñimiento, las hemorroides o las molestias anales, perosin conseguir una mejoría clara.

En estos casos, la clave puede estar en mirar el suelo pélvico como lo que realmente es: una estructura compartida entre el aparato ginecológico, urinario y digestivo.

El suelo pélvico: una zona común, no compartimentos separados


El suelo pélvico es el conjunto de músculos, ligamentos y tejidos que sostienen órganos como la vejiga, el útero, la vagina, el recto y el ano. Aunque solemos hablar de ellos por separado, en la práctica funcionan de manera coordinada.

Cuando esta coordinación falla, los síntomas pueden aparecer en distintas áreas al mismo tiempo. Una alteración en la pared posterior de la vagina puede influir en la evacuación. Una dificultad para relajar la musculatura al defecar puede generar presión, dolor o sensación de bloqueo. Un parto, una cirugía, la menopausia o años de estreñimiento pueden modificar el equilibrio de toda la zona.

Por eso, en Woomanhood Clinic damos especial importancia a la valoración integral del suelo pélvico, especialmente cuando los síntomas ginecológicos y digestivos se mezclan.

¿Qué es el suelo pélvico posterior?


Dentro del suelo pélvico podemos distinguir una zona anterior, más relacionada con la vejiga y la uretra; una zona media, vinculada al útero y la vagina; y una zona posterior, donde se encuentran el recto, el ano, el periné y la pared posterior vaginal.

El suelo pélvico posterior es fundamental para funciones tan importantes como la evacuación, la continencia de gases y heces, la sensación de soporte vaginal y la comodidad durante las relaciones sexuales.

Cuando esta zona se debilita, se bloquea o pierde coordinación, pueden aparecer síntomas que muchas veces se viven con incomodidad, vergüenza o frustración. Sin embargo, son síntomas frecuentes y tienen explicación.

Señales de que puede existir una alteración del suelo pélvico posterior


Conviene consultar si aparecen uno o varios de estos síntomas:

  • Sensación de peso, presión o bulto en la vagina. 
  • Dificultad para evacuar aunque haya ganas. 
  • Necesidad de hacer mucho esfuerzo para defecar. 
  • Sensación de que la evacuación queda incompleta. 
  • Necesidad de presionar con la mano la zona vaginal o perineal para poder evacuar. 
  • Estreñimiento persistente que no mejora con medidas habituales. 
  • Escape de gases o pequeñas pérdidas de heces. 
  • Dolor o presión en la zona anal, vaginal o perineal. 
  • Molestias durante las relaciones sexuales. 
  • Empeoramiento de los síntomas al final del día, tras estar mucho tiempo de pie o después de esfuerzos. 

Estos síntomas no siempre indican un problema grave, pero sí pueden afectar mucho a la calidad de vida. Y, sobre todo, merecen una valoración adecuada.

Rectocele: cuando el recto y la vagina se influyen entre sí


Uno de los diagnósticos que puede aparecer en esta zona es el rectocele. Se produce cuando la pared que separa el recto de la vagina pierde soporte y el recto se abomba hacia la pared posterior vaginal.

En algunos casos, el rectocele es pequeño y no causa molestias. En otros, puede provocar sensación de bulto, dificultad para evacuar, necesidad de ayudar manualmente a la defecación o sensación de que siempre queda algo por salir.

Pero no todo rectocele explica todos los síntomas. También puede ocurrir que la anatomía esté relativamente conservada, pero la musculatura no se relaje correctamente al evacuar. Esto se conoce como alteración funcional o falta de coordinación del suelo pélvico.

Por eso es importante no quedarse solo con una imagen o una exploración aislada. Hay que entender qué le ocurre a cada paciente cuando se mueve, cuando empuja, cuando contrae y cuando intenta evacuar.

“Me dicen que está todo bien, pero yo sigo igual”


Esta frase es muy común en mujeres con disfunciones del suelo pélvico. Y no significa que los síntomas sean imaginarios. Muchas veces significa que se ha buscado el problema desde un único punto de vista.

Una exploración ginecológica puede ser normal, pero puede existir una dificultad evacuatoria. Una colonoscopia puede no mostrar alteraciones importantes, pero puede haber una disfunción muscular. Un tratamiento para el estreñimiento puede ayudar parcialmente, pero no resolver una alteración de soporte vaginal o rectal.

Cuando la paciente siente que algo no encaja, es necesario ampliar la mirada.

¿Cuándo deben trabajar juntas Ginecología y Coloproctología?


La colaboración entre Ginecología y Coloproctología es especialmente útil cuando los síntomas cruzan fronteras entre la zona vaginal, perineal, anal y rectal.

Esto ocurre, por ejemplo, en mujeres con prolapso posterior,rectocele, estreñimiento obstructivo, incontinencia fecal, dolor pélvico, secuelas de parto, lesiones del esfínter anal, cirugías ginecológicas previas o síntomas que empeoran con la menopausia.

La Ginecología permite valorar el estado de la vagina, el útero, el soporte pélvico, los cambios hormonales y posibles prolapsos. La Coloproctología aporta la evaluación del recto, el ano, la continencia, la evacuación y las enfermedades anorrectales asociadas.

Juntas, ambas especialidades permiten construir un diagnóstico más completo y un tratamiento más preciso.

Una consulta multidisciplinar para síntomas que no entienden de especialidades


El cuerpo no funciona dividido por especialidades médicas. La vagina, el recto, el ano, el periné y la musculatura del suelo pélvico forman parte de una misma unidad. Cuando una parte se altera, las demás pueden verse afectadas.

Por eso, si tienes síntomas íntimos y digestivos persistentes, si sientes que tus molestias no han sido explicadas del todo o si llevas tiempo escuchando que “todo está bien” pero tu calidad de vida sigue afectada, puede ser el momento de una valoraciónmultidisiplinar.

Nosotras abordamos el suelo pélvico desde una visión integral, coordinando la valoración ginecológica,coloproctológicay funcional para entender qué ocurre y diseñar un plan de tratamiento personalizadoque te permitarecuperar bienestar, seguridad y calidad de vida.