(Por Katya Chaykovska, nutricionista clínica e integrativa)
Puede empezar como un día cualquiera. Has desayunado algo rápido, has enlazado una tarea con otra y, unas horas después, el cuerpo se desordena: el corazón se acelera, aparece un ligero temblor, la paciencia desaparece, necesitas comer algo dulce con urgencia y una sensación extraña te atraviesa: “algo no va bien”.
Lo más fácil es llamarlo ansiedad. Pero, en algunas mujeres, esa alarma no nace de un pensamiento, sino de una bajada brusca de glucosa.
A eso lo llamamos hipoglucemia reactiva. Y es más habitual de lo que te imaginas.