(Por el Dr. Asier Bombín, médico, sexólogo y terapeuta de pareja)
Si el deseo sexual tuviera un botón de encendido, muchas mujeres lo habrían encontrado ya. Lo habrían pulsado con más descanso, con una escapada en pareja, con una copa de vino o con una conversación pendiente.
Pero el deseo no funciona como una lámpara. Se parece más a una caja negra: dentro hay hormonas, cerebro, vínculo, cansancio, historia sexual, autoestima, dolor, medicamentos, estrés y expectativas.
Quizá lo primero que conviene aclarar es esto: la sexología no se ocupa solo del sexo. Se ocupa de cómo vivimos la sexualidad, cómo deseamos, cómo nos relacionamos, qué nos bloquea, qué nos duele, qué nos excita, qué evitamos y qué necesitamos para volver a sentirnos presentes en nuestra vida íntima.
Y sí: acudir a un profesional de la sexología debería ser tan natural como acudir a un psicólogo cuando algo emocional se desordena. La sexualidad también forma parte de la salud.