(Por la Dra. María Eugenia Rivera, especialista en recuperación de suelo pélvico, medicina física y rehabilitación)
Hay mujeres que empiezan a organizar su vida alrededor de su vejiga: localizan el baño nada más entrar en un sitio, evitan correr, cruzan las piernas antes de estornudar o dejan de ponerse determinada ropa por miedo a que se note una pérdida de orina.
Muchas lo atribuyen a los partos y dan por hecho que ya no hay mucho que hacer. Pero los antecedentes obstétricos son solo una parte de la historia. La incontinencia urinaria en la perimenopausia y la menopausia puede aparecer o empeorar por la combinación de cambios hormonales, envejecimiento de los tejidos, alteraciones de la musculatura abdomino-pélvicas, hábitos cotidianos incorrectos y determinadas enfermedades.
Y conviene decirlo claramente: los escapes de orina son frecuentes, pero no son una consecuencia inevitable de ser mujer ni de cumplir años.