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TRAUMATOLOGÍA

Hombro congelado: cuando la infiltración no basta


Y la hidrodilatación puede ayudar a recuperar el movimiento

Por Dr. Manuel Pérez-EspañaMuniesa, traumatólogo especializado en cirugía de hombro y codo, experto en hombro congelado.

El dolor de hombro puede empezar con un gesto aparentemente insignificante: abrocharse el sujetador, ponerse una chaqueta, alcanzar un estante o colocarse el cinturón de seguridad. Pero, poco a poco, el brazo deja de llegar donde antes llegaba. No solo duele moverlo: parece que algo lo frena desde dentro.

Cuando esa pérdida de movilidad afecta tanto a los movimientos voluntarios como a los que intento realizar al explorar a la paciente, una de las posibilidades que debemos valorar es la capsulitis adhesiva, más conocida como hombro congelado.

Soy el Dr. Manuel Pérez-España Muniesa, traumatólogo especialista en cirugía de hombro y codo, y una de las preguntas que más me plantean estas pacientes es: “Si ya me han infiltrado y sigo igual, ¿qué más se puede hacer?”.

Enla mayor parte de los casos, la respuesta está en la hidrodilatación ecoguiada.

El hombro no ha perdido fuerza: ha perdido espacio


En la capsulitis adhesiva, la cápsula que rodea la articulación del hombro se inflama, se engrosa y posteriormente se encoge y se vuelve más rígida.

El resultado es una combinación muy característica:

  • Dolor, con frecuencia más intenso por la noche. 
  • Dificultad para dormir sobre ese lado. 
  • Pérdida progresiva de movilidad. 
  • Limitación especialmente marcada al girar el brazo hacia fuera. 
  • Problemas para vestirse, peinarse, lavarse la espalda o alcanzar objetos elevados. 

La clave es que no solo disminuye el movimiento activo. El movimiento pasivo también está limitado: aunque otra persona intente movilizar el brazo, el hombro encuentra untope real. Esto ayuda a diferenciar el hombro congelado de otras causas de dolor, como determinadas lesiones tendinosas.

Es una patología frecuente en la edad media de la vida y afecta especialmente a mujeres. También aparece con mayor frecuencia en personas con diabetes, alteraciones tiroideas o después de periodos de inmovilización, traumatismos o cirugías. Que coincida con la perimenopausia o la menopausia no significa, sin embargo, que el descenso hormonal sea su única causa: esa relación todavía se está investigando y no puede darse por demostrada.

¿Por qué una infiltración clásica puede no funcionar?


Una infiltración con corticoide busca reducir la inflamación y aliviar el dolor. Puede ser especialmente útil durante las fases iniciales de la capsulitis, pero no siempre consigue recuperar la movilidad cuando la cápsula ya se encuentra muy contraída.

Además, antes de concluir que “las infiltraciones no funcionan”, conviene revisar algunas cuestiones:

Hidrodilatación: no solo infiltrar, sino distender la cápsula


La hidrodilatación del hombro, también llamada hidrodistensión, es un procedimiento ambulatorio en el que introduzco una aguja dentro de la articulación glenohumeral guiándome mediante ecografía.

A través de ella se administra una combinación que suele incluye anestésico local,corticoides y finalmente suero fisiológico. La diferencia respecto a una infiltración convencional está en el volumen: el líquido se introduce de forma controlada para distender la cápsula rígida y ganar espacio articular.

No se trata de “forzar” el hombro sin control. La finalidad es actuar sobre dos componentes del problema:

  • La inflamación y el dolor. 
  • La retracción mecánica de la cápsula.

La evidencia indica que la hidrodilatación puede ofrecer una mejoría temprana de la discapacidad y favorecer especialmente la rotación externa. No obstante, no siempre es superior a largo plazo a una infiltración intraarticular con corticoide. Por eso la presento como una herramienta útil para pacientes bien seleccionadas, no como un tratamiento milagroso.

La ecografía no es un complemento: es parte del tratamiento


La articulación del hombro es profunda y está rodeada de tendones, músculos, vasos y otras estructuras. Realizar lahidrodilatacióncon control ecográfico permite:

  • Confirmar en tiempo real la posición de la aguja. 
  • Introducir el líquido exactamente dentro de la articulación. 
  • Evitar estructuras que no deben lesionarse. 
  • Observar cómo se distiende la cápsula. 
  • Adaptar el procedimiento a la anatomía y tolerancia de cada paciente.

En una técnica en la que la precisión modifica el resultado, trabajar “a ciegas” no ofrece las mismas garantías.

¿Cuándo empiezo a plantearla?


No existe un número obligatorio de infiltraciones ni un plazo idéntico para todas las pacientes. Suelo valorar lahidrodilatacióncuando se combinan varios factores:

  • Diagnóstico claro de hombro congelado. 
  • Limitación importante del movimiento pasivo.
  • Dolor y rigidez que interfieren en el sueño o en las actividades cotidianas. 
  • Respuesta insuficiente al tratamiento analgésico, la fisioterapia o una infiltración convencional.
  • Deseo de avanzar antes de considerar procedimientos quirúrgicos.

También es necesario revisar enfermedades asociadas, tratamientos anticoagulantes, alergias, infecciones activas y, si se va a utilizar corticoide, el control de la glucosa en pacientes con diabetesy de la tensión arterial en pacientes hipertensos.

Lo importante empieza después de la aguja


La hidrodilatación puede abrir una ventana de oportunidad, pero recuperar el hombro exige aprovecharla. Después del procedimiento, coordino un programa de movilidad y fisioterapia adaptado al momento evolutivo de la capsulitis.

El objetivo no es realizar ejercicios agresivos ni provocar dolor intenso. Es ir consolidando progresivamente el movimiento ganado para evitar que la cápsula vuelva a cerrarse.

En el día a día, las primeras mejoras pueden notarse en gestos muy concretos:

  • Dormir con menos interrupciones. 
  • Ponerse o quitarse una prenda con mayor facilidad.
  • Llevar la mano a la cabeza o a la espalda.
  • Conducir con más seguridad. 
  • Recuperar autonomía sin compensar continuamente con el cuello y la espalda.

Los estudios sugieren que combinar la hidrodilatación con movilización o fisioterapia posterior es fundamental para traducir el procedimiento en una verdadera mejoría funcional.

Recuperar un hombro, no perseguir una imagen perfecta


Mi trabajo como especialista en hombro y codo no consiste únicamente en identificar una lesión o realizar una técnica. Consiste en entender qué está impidiendo que esa paciente duerma, trabaje, se vista o haga deporte con normalidad.

Cuando las infiltraciones clásicas no han resuelto un hombro congelado, todavía existen opciones antes de llegar a la cirugía. La hidrodilatación ecoguiada puede ser una de ellas, siempre que partamos de un diagnóstico preciso, expliquemos con honestidad qué resultados podemos esperar y la integremos dentro de un plan completo de recuperación.

Porque el éxito no se mide solo en grados de movilidad. Se mide en todos esos gestos cotidianos que la paciente vuelve a hacer sin tener que pensar en su hombro.