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Digestivo y microbiota

El “segundo cerebro”


La conexión intestino-cerebro

¿Sabías que tu estado de ánimo depende, en parte, de las bacterias que viven en tu intestino?

Suena a ciencia ficción, pero es pura biología: una parte fundamental de los neurotransmisores que regulan cómo te sientes—incluida más del 90% de la serotonina del cuerpo—se produce en el intestino gracias a tu microbiota. Sí, ese lugar que siempre pensamos como un simple conducto digestivo es, en realidad, uno de los grandes “jefes” del cerebro.

Y lo mismo ocurre con otras moléculas clave, como el GABA, el neurotransmisor de la calma y la relajación, que también fabrican algunas bacterias intestinales. ¿Quién nos iba a decir que nuestras emociones dependen, literalmente, de unos microbios microscópicos?

Esta sorprendente conexión es solo una parte del llamado eje intestino-cerebro, una autopista de comunicación constante entre ambos órganos. Se trata de un diálogo bidireccional que ocurre por varias vías: señales nerviosas como las que viajan por el nervio vago, mensajes hormonales, rutas inmunológicas… y, muy especialmente, a travésde la microbiota intestinal. Por eso muchos expertos llaman al intestino “el segundo cerebro”: alberga una red neuronal inmensa y tiene un impacto decisivo en cómo pensamos, cómo sentimos y hasta cómo dormimos.

De la mano de la Dra. Silvia Gómez-Senent, médico adjunto en el servicio deaparatodigestivo del hospital universitario La Paz,experta en microbiota, investigadora y divulgadora, te contamos la relación de nuestro estado de ánimo y bienestar con el intestino y te damos las claves para sacar el mejor partido de ello.

¿Qué tiene que ver la microbiota intestinal con el estado de ánimo?


Cada vez más estudios confirman que el equilibriode la microbiotainfluye en nuestra salud mental.Alteraciones en las bacterias intestinales (disbiosis) se han asociado con trastornos del ánimo como la ansiedad y la depresión.

¿Cómo es posible? Por un lado, las bacterias intestinales modulan la producción de neurotransmisores: no solo la serotonina y el GABA antes mencionados, sino también dopamina y otras sustancias que regulan el ánimo.Por otro lado, unamicrobiota desequilibradapuede activar una respuesta inflamatoria de bajo grado que llega al cerebro, afectando laneuroinflamacióny los circuitos emocionales.

Se ha visto que personas con depresión suelen presentar una composición de microbiota diferente a la de personas sin depresión, incluyendo menor abundancia de ciertas bacterias beneficiosas.Incluso hay cepas bacterianas estudiadas por sus efectos “psicobióticos”, es decir, con potencial para mejorar el estado de ánimo al ser ingeridas en forma de probióticos.

Según investigadores de la Universidad de Oxford, ya hay “evidencia contundente” de que algunos probióticos tienen efectos psicotrópicos y pueden aliviar síntomas de depresión y ansiedad.

Un ejemplo llamativo: un estudio chino reciente observó que mujeres en perimenopausia con depresión tenían 14 veces más cantidad de una bacteria intestinal llamada Klebsiellaaerogenes. Esta bacteria acelera la degradación de estrógenos, de modo que estas mujeres presentaban niveles de estradiol un 43% menores que las mujeres no deprimidas.

Los estrógenos (que en las mujeres actúan como “protectores” cerebrales) influyen en el ánimo, por lo que una caída marcada podría contribuir a la depresión. En este caso, el exceso de cierta bacteria intestinal estaría bajando las hormonas femeninas y afectando al estado de ánimo. Es un ejemplo de la curiosa relación entre microbiota, hormonas y cerebro.

El intestino y el sueño:


una conexión inesperada

¿Y el sueño? Resulta que el intestino también juega un papel sorprendente en regular nuestros ciclos de sueño-vigilia. La microbiota intestinalayuda a producirmetabolitos relacionados con el sueño, como la melatonina, la hormona que regula el ritmo circadiano, y ácidos grasos de cadena corta que pueden influir en la calidad del sueño.

Ciertas bacterias “buenas”, como Lactobacillus y Bifidobacterium, favorecen un sueño reparador al aumentar la producción de serotonina y GABA, ambos promotores del sueño y la relajación.

Por el contrario, cuando tenemos insomnio o noches de mal dormir, las investigaciones muestran que disminuyen las bacterias beneficiosas y aumenta la disbiosis intestinal generando un ciclo perjudicial: dormir mal altera la microbiota, y una microbiota alterada empeora el sueño.

En mujeres en menopausia, las alteraciones del sueño (insomnio, despertares nocturnos) son muy frecuentes. Los clásicos sofocos nocturnos no son la única causa: una microbiota desequilibrada puede contribuir a trastornos del sueño durante la menopausia.

De hecho, se ha llegado a decir que la disbiosis intestinal en esta etapa de la vida podría interrumpir el ritmo circadiano normal del cuerpo. 

Por eso, mantener un intestino sano podría ayudar a dormir mejor. Un intestino en armonía produce las señales adecuadas (como la melatonina intestinal) para indicarle al cerebro que es hora de descansar.

Cómo cuidar tu microbiota


para mejorar tu ánimo y tu sueño

La buena noticia es que, así como el eje intestino-cerebro puede contribuir a problemas, también puede ser parte de la solución.

Una microbiota saludable actúa como aliada para un cerebro equilibrado. Diversos ensayos clínicos sugieren beneficios de intervenir sobre la flora intestinal: por ejemplo,un ensayo clínico de 2022 en mujeres posmenopáusicas halló que consumir yogur con probióticos mejoró significativamente la ansiedad y el estrés, además de la calidad de vida.

Si bien en ese estudio específico no se vieron mejoras objetivas en el insomnio o la depresión severa, sí apunta a que reforzar las bacterias beneficiosas puede reducir algunos síntomas emocionales de la menopausia.

Otro trabajo reciente encontró que la suplementación con cierta cepa probiótica (Bifidobacterium longum 1714mejoró la calidad del sueño y la sensación de bienestar general. Es tanta la expectativa en este campo que se están lanzando estudios clínicos de gran escala: la Universidad de Oxford inició en 2025 un ensayo con más de 100 mujeres en perimenopausia para probar un probiótico de múltiples cepas y evaluar su impacto en el estado de ánimo, la cognición y la microbiota. Los resultados se esperan en los próximos años, pero ilustran la intensa investigación actual.

Por supuesto, no se trata solo de pastillas o yogures con probióticos. La Dra. Gómez Senent insiste en que el cuidado diario de nuestra microbiota pasa también por hábitos de vida saludables:

Si estás atravesando la menopausia y notas cambios en tu ánimo o en tu sueño, recuerda mirar también hacia tu intestino. Mantener unamicrobiota equilibrada—ya sea mediante la dieta, probióticos o cambios de estilo de vida— puede ser una estrategia poderosa para sentirte mejor.

En Womanhood Clinic contamos con una Unidad de Microbiota especializada en el estudio y cuidado del eje intestino-cerebro durante la menopausia. Desde un enfoque integrativo y basado en la evidencia científica, analizamos el equilibrio de tu microbiota para ayudarte a mejorar el ánimo, el descanso y el bienestar general.Combinamos evaluación clínica y planes de hábitos sostenibles para que distingas qué síntomas nacen del intestino, cuáles se deben a los cambios hormonales o al estrés, y cómo abordarlos de forma segura y efectiva.

FUENTES:


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