(Por la Dra. Verónica Sánchez Rivas, endocrina especialista en metabolismo, tiroides y nutrición clínica)
Hay un cansancio que no se resuelve durmiendo ocho horas ni bajando el ritmo durante un fin de semana. Es levantarse sin energía, perder concentración a media mañana, notar que cualquier esfuerzo pesa más y terminar el día funcionando por inercia.
Cuando ocurre entre los 40 y los 55 años, es fácil atribuirlo todo a la perimenopausia o la menopausia. O pensar automáticamente en la tiroides. Como endocrina, mi trabajo consiste en evitar ambas simplificaciones: ni todo es hormonal ni una analítica aislada explica por sí sola cómo se encuentra una mujer.