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ENDOCRINOLOGÍA

Ese momentoen que tu cuerpo deja de obedecer el manual

Perimenopausia: el gran desajuste

Si últimamente te reconoces en algo así como:

“Ya no sé qué esperar de mi regla, duermo peor, me noto más irritable y mi cuerpo parece ir por libre”, es muy posible que no te estés “volviendo loca”, sino que hayas entrado en perimenopausia… y nadie te lo haya explicado bien.

En esta etapa de la vida se producen muchos cambios porque los estrógenos empiezan a descender de forma progresiva, y son las hormonas femeninas por excelencia. Ese descenso no solo afecta a la regla:

  • Aparecen sofocos, insomnio, cambios de humor... 
  • Se resecan la piel y las mucosas... 
  • Notas más flacidez y pérdida de densidad capilar (el pelo se afina, el cuero cabelludo clarea, pueden aparecer “entradas”), 
  • y, más en silencio, aumentan la presión arterial, el colesterol, la glucosa y la grasa abdominal

Muchas mujeres llegan a mi consulta diciendo: “Siento que mi cuerpo ya no responde como antes”. Mi trabajo es ponerle nombre a ese cambio y, sobre todo, darte herramientas para que vuelvas a jugar a tu favor.

Soy Verónica Sánchez, endocrina especialista en metabolismo, tiroides y nutrición clínica. Y estoy aquí para ayudarte.

Qué es y qué no es la perimenopausia

(y cuándo suele empezar)

La perimenopausia es la etapa de transición entre tu vida fértil “estable” y la menopausia. Empieza cuando tus ciclos y tus hormonas dejan de comportarse de forma predecible y termina un año después de tu última regla.

La menopausia, en cambio, es un punto en el tiempo: se define cuando llevas 12 meses seguidos sin menstruación.

En la mayoría de las mujeres, la menopausia llega entre los 45 y los 55 años, y la perimenopausia suele arrancar varios años antes, muchas veces a partir de los 40–45, aunque en algunas mujeres los primeros cambios aparecen a finales de los 30. 

Durante este tiempo puedes seguir teniendo reglas, a veces muy abundantes, otras muy espaciadas; algunos meses ovulas y otros no; y las analíticas hormonales pueden salir “normales” un mes y alteradas al siguiente.

“Por eso la perimenopausia no se diagnostica con una sola analítica, sino escuchando lo que te pasa y viendo el patrón en el tiempo.”

El gran baile hormonal…

y el nuevo metabolismo

Imagina tu sistema hormonal como una orquesta. En la perimenopausia, el cerebro sigue dando las órdenes, pero los ovarios ya no responden con la misma precisión.

¿Qué ocurre por dentro?

  • Los estrógenos dejan de seguir una curva suave y empiezan a subir y bajar de forma brusca.
  • La progesterona suele ser la primera en caer, porque ovulas con menos regularidad.
  • La FSH (una hormona del cerebro) se eleva tratando de “empujar” a los ovarios.

Ese desequilibrio hormonal no solo afecta a los sofocos o al ánimo:

  • La piel pierde colágeno y elasticidad, se resecan las mucosas (vaginal, ocular, oral)
  • El cabello se vuelve más fino y se cae con más facilidad.
  • El músculo y el hueso también se ven comprometidos, perdemos masa muscular y nuestros huesos se vuelven más frágiles.

Además, cambia tu metabolismo. Esto es una realidad y cuanto antes lo sepas mejor:

  • La distribución de la grasa se transforma: ahora se deposita con más facilidad a nivel abdominal. Esa grasa visceral es muy activa metabólicamente, favorece la inflamación y se asocia a más riesgo de diabetes e hipertensión.
  • Tu metabolismo basal se vuelve más “lento”: quemas menos calorías que cuando tenías ciclos regulares, incluso haciendo lo mismo de siempre.
  • Si a esto sumamos menos masa muscular y más sedentarismo, es fácil entender por qué la báscula se mueve… aunque sientas que no estás “comiendo tanto o más que antes”.

De hecho, cuando te cuento que tu cuerpo ha cambiado la forma de usar y almacenar la energía, no es para añadirte un peso más, sino para que dejemos de luchar contra él y empecemos a trabajar con él.

Aquí entra en juego algo clave: el músculo. Es tejido metabólicamente muy activo: cuanta más masa muscular tienes, más calorías quemas en reposo y mejor manejas la glucosa. El entrenamiento de fuerza y el movimiento diario (caminar, subir escaleras, cargar con la compra, no pasar horas seguidas sentada) se convierten en verdaderos “reguladores metabólicos” en esta etapa.

Señales para saber si estás en perimenopausia

No hay una única prueba que lo certifique, pero sí un conjunto de pistas muy claras. Lo que más me orienta en consulta suele ser la combinación de cambios en el ciclo+síntomas típicos.

Perimenopausia… ¿o me pasa otra cosa?

No todo cambio en la regla o en el ánimo es perimenopausia

Y es importante no meterlo todo en el mismo saco. Como endocrina, siempre reviso: 

QUÉ PUEDES HACER HOY

PARA QUE EL DESAJUSTE HORMONAL JUEGUE A TU FAVOR

No se trata solo de aguantar “hasta que se pase”. Hay muchas variables que sí dependen de ti, y marcan una diferencia enorme en cómo transitas esta etapa.

No estás sola en este desajuste

LA BUENA NOTICIA

Muchas de estas variables podemos hacer que jueguen a nuestro favor. Está en nosotras decidir hacer cambios en nuestra forma de comer, de movernos y de gestionar nuestras emociones para poder sentirnos cada día mejor.

“No estás sola. Hay profesionales y recursos alrededor dispuestos a hacer esta travesía más amigable. Y la primera persona que quiero que se ponga de tu lado eres tú misma.”

Si te reconoces en varias de estas señales, el siguiente paso no es aguantar en silencio, sino llevar esta información a tu médica/o de referencia. Nombrar lo que te pasa es el primer paso para volver a sentir que tú eres la dueña de tu calidad de vida, incluso en pleno “gran desajuste hormonal”.