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TRAUMATOLOGÍA

MENOPAUSIAY TENDONES


Por qué duelen más

y cómo entrenarlos sin lesionarte

Por el Dr. Manuel Pérez-España, traumatólogoespecialista en cirugía de hombro y codo en el Hospital Universitario Infanta LeonoryJefede la Unidad de Hombro y Codo del Hospital Universitario San Rafael. 

Hay una frase que escucho demasiado en consulta: “Doctor, es rarísimo… no me he caído, no he hecho nada ‘raro’, y de repente me duele el hombro (o el codo, o el talón) como si me hubiera lesionado entrenando para un triatlón”. Y, cuando empiezo a preguntar por sueño, sofocos, cambios de humor, reglas “caprichosas” o sequedad… muchas me miran con cara de: “¿qué tiene que ver mi ciclo con mi tendón?”

Tiene mucho que ver. Y no, no es “que te estés haciendo mayor” y punto. En los últimos años se ha empezado a poner nombre a este fenómeno:síndrome musculoesquelético de la menopausia, un paraguas que incluye dolor, rigidez, pérdida de masa muscular y, sí:más riesgo de lesión en tendones y ligamentos. En la revisión deWright y cols. (Climacteric, 2024)se estima quemás del 70%de mujeres en la transición menopáusica presentan síntomas musculoesqueléticos y quehasta un 25%puede verse claramente limitada por ellos.

Si tú estás en ese punto de “me duele y no sé qué es”, este artículo es para ti.

Tus tendones no “se inflaman”: se desorganizan


(y eso cambia el plan)

Primero, un matiz importante: muchas veces decimos “tendinitis”, pero la mayoría delos dolorespersistentes del tendón sontendinopatías: más que inflamación aguda, haycambios en la estructura del colágeno, peor tolerancia a la carga y un tendón que “protesta” porque ya no gestiona bien lo que le pides.

¿La consecuencia práctica?

  • Reposo total suele aliviar a corto plazo… pero te hace más frágil a medio plazo. 
  • Lo que mejor funciona, casi siempre, es dosificar carga y reconstruir tolerancia con entrenamiento inteligente.

¿Qué pinta la menopausia aquí?


Estrógenos, colágeno y “cables” más sensibles

El estrógeno no es solo “una hormona reproductiva”. Hay receptores de estrógeno en muchas partes del aparato locomotor (articulaciones, ligamentos, tendones, hueso). Harvard Health lo resume muy bien: al caer el estrógeno, el impacto puede sentirse en todo el sistema musculoesquelético, con dolor, rigidez y peor soporte muscular.

En el hombro —mi territorio— esto no es teoría: en el estudio de Longo y cols. (BMC Musculoskeletal Disorders, 2021) se identifican receptores de estrógeno y progesterona en el tendón del supraespinoso (manguito rotador) en pacientes operados, con expresión marcada en muestras de mujeres en menopausia, lo que apoya la idea de que las hormonas sexuales participan en la biología del tendón. 

Además, una revisión sobre estrógeno y tendones/ligamentosde Le Blanc y cols. (Journal of Steroid Biochemistry and Molecular Biology, 2017) describe que el estrógeno parece influir en la biología y mecánica del tejido tendinoso, aunque con resultados no siempre uniformes (porque no todas las mujeres son iguales, ni todos los tendones tampoco).

Traducción a la vida real: si a la bajada hormonal le sumas menos sueño, más estrés, cambios de composición corporal y menos fuerza, el tendón entra en modo “susceptible”. No porque estés rota: porque estás en transición.

Pistas muy típicas de dolor tendinoso


Para que dejes de ir a ciegas

Si tuviera que dibujar un retrato robot, sería este:

  • Dolor localizado (puedes señalarlo con un dedo) más que “dolor difuso”. 
  • Duele con la carga: agarrar, levantar, subir escaleras, ponerse de puntillas, cargar bolsas. 
  • Rigidez matutina o al “arrancar” tras estar sentada. 
  • A veces aparece el fenómeno “calienta y mejora”: al moverte un poco, baja… pero si te pasas, vuelve. 
  • Molestia al presionar el punto del tendón o al hacer contracción contra resistencia. 

Y una clave: si el dolor te despierta cada noche, o hay pérdida clara de fuerza o movilidad, hay que afinar diagnóstico, porque pueden coexistir cosas (tendón +capsulitis+ cuello, etc.).

Mis “sospechosos habituales”


en mujeres en perimenopausiay menopausia

Entrenar sin lesionarte


6 reglas que realmente funcionan

Mini-rutinapráctica (15–20 min) para empezar hoy


Cuando no esperar: señales de alarma


Consulta pronto si aparece:

  • Chasquido + dolor agudo + pérdida de fuerza (posible rotura). 
  • Dolor nocturno progresivo que no cede y pérdida progresiva de movilidad. 
  • Hormigueos, pérdida de sensibilidad o fuerza en mano/pie.

Como traumatólogo, mi mensaje es claro: tu dolor tiene una causa y, sobre todo, tiene un plan. La perimenopausia y la menopausia pueden cambiar la forma en que tus tendones y articulaciones responden a la carga, pero la solución no es “parar”, sino aprender a moverte mejor. Movimiento guiado, progresivo y adaptado a tu momento vital: ese es el camino para recuperar confianza, función y calidad de vida.