lipoproteina_A_grande_a665c246-8661-4d77-ad2c-c5816ec8a86c.png
CARDIOLOGÍA

Lipoproteína (a): el marcador que nadie te pidió

(Y puede cambiar tu prevención cardiovascular)

El susto que veo cada semana en consulta

Tu sistema nervioso es la red eléctrica y de comunicaciones de tu cuerpo. El cerebro interpreta, decide y recuerda. La médula y los nervios llevan mensajes a músculos y órganos y los traen de vuelta. Todo lo que piensas, sientes, recuerdas y mueves pasa por ahí.

Cada semana veo mujeres que hacen “las cosas razonablemente bien”: trabajan, se mueven algo, comen “más o menos sano”. Y, aun así, llegan a mi consulta con un infarto, una angina o una prueba alterada.

Cuando reviso sus analíticas, muchas veces el colesterol no está tan mal. La tensión, más o menos. El azúcar, aceptable. Y, sin embargo, el corazón ya ha dicho “basta”.

Ahí es donde entra en juego un invitado incómodo, silencioso… y del que casi nadie te ha hablado: la Lipoproteína(a), oLp(a).

Soy Leticia Fernández-Friera, Cardióloga, jefa de Servicio de Cardiología en HM Hospitales (HM CIEC)y fundadora de ATRIAClinic.

Te presento a la Lipoproteína(a)

Tu marcador fantasma

Voy a explicártelo sin tecnicismos.

Imagina que tus grasas en sangre viajan en pequeñas “bolsas” que las transportan: eso son las lipoproteínas. Una de las más conocidas es el LDL, el famoso “colesterol malo”.

La Lipoproteína(a) es como un LDL al que alguien le ha cosido una pieza extra de proteína. Esa combinación lo hace especialmente pegajoso e inflamatorio: se adhiere con más facilidad a las paredes de las arterias y favorece que se formen placas y trombos.

Lo más importante:

  • Es “casi” completamente genética. Tus niveles vienen casi por completo “de fábrica” y apenas dependen de lo que comes o del ejercicio que haces. Aun así, puede aumentar ligeramente en la perimenopausia y la menopausia. Por eso decimos que el componente hereditario es determinante, pero no lo explica todo. Como tiene cierta relación con los cambios hormonales, conviene revisar este indicador en distintas etapas de la vida, porque, aunque sea un marcador genético, las hormonas pueden hacerlo variar.

  • Se mantiene bastante estable a lo largo de la vida. No sube y baja como el colesterol clásico: por eso, una sola determinación suele bastar para saber si debes vigilarlo de cerca. 

Es decir: no es culpa tuya si la tienes alta. Pero sí es tu responsabilidad saberlo para poder actuar.

¿Por qué debería importarme justo ahora?

En perimenopausia o menopausia

Durante la transición a la menopausia cambian muchas cosas en tu cuerpo, y una de las más importantes sucede en tu perfil de grasas en sangre. Con la caída de los estrógenos, aumenta el LDL, empeoran algunas partículas de colesterol y se reduce parte del colesterol “protector” (HDL). Eso crea un entorno más favorable para la enfermedad cardiovascular. 

Si a ese “terreno complicado” le sumamos una Lp(a) alta, el riesgo puede multiplicarse.

Es como tener: 

  • Una carretera con baches (la menopausia y los cambios de colesterol) 
  • Y, además, coches especialmente peligrosos circulando por ella (la Lp(a) elevada). 

Por eso me preocupa tanto este marcador en mujeres de tu edad, sobre todo si:

  • Algún familiar cercano (padre, madre, hermano/a) tuvo un infarto, angina o ictus antes de los 60 años. 
  • Has tenido un evento cardiovascular pese a tener el colesterol “aceptable”. 
  • Tienes calcificación en la válvula aórtica o te han comentado que esa válvula está estrecha sin causa clara. 

Lo que tu analítica NO cuenta

(si tú no lo pides)

Aquí viene la parte clave: la Lipoproteína(a) no se mide en las analíticas rutinarias de colesterol. No aparece en ese “perfil lipídico” que quizá te haces cada año. Requiere una determinación específica.

La buena noticia es que cada vez más guías científicas recomiendan medir laLp(a) al menos una vez en la vida en todos los adultos, idealmente junto con la primera analítica de lípidos.

Traducido a tu día a día: si estás en perimenopausia o menopausia.Y vas a hacerte una analítica de colesterol, aprovecha y pide a tu médico o médica que añadaLp (a).

No es una prueba exótica: es una analítica de sangre más. Pero hace falta que alguien se acuerde de pedirla. A veces no se mide sencillamente porque nadie la ha puesto en el radar.

Más allá de la analítica:

ver si tus arterias ya tienen placas

A veces, los números de la analítica no terminan de contar toda la historia. Si tienes unaLp(a) elevada, varios factores de riesgo o antecedentes familiares importantes, el siguiente paso no es solo “bajar cifras”, sino comprobar si en tus arterias ya se han empezado a formar placas. 

Para eso hoy contamos con pruebas de imagen vascular en la propia consulta que nos permiten “mirar por dentro” y descartar que haya bloqueos importantes.

Estas pruebasnos ayudan a afinar tu riesgo real y a decidir cuánto tenemos que apretar en prevención (estilo de vida, medicación, seguimiento), de forma mucho más personalizada que solo con la analítica.

¿Y si la tengo alta? ¿Estoy condenada?

No. Estar informada no es una sentencia, es una oportunidad

A día de hoy, no tenemos todavía un fármaco aprobado específicamente para bajar laLp(a). Hay medicamentos en fases avanzadas de investigación que están consiguiendo reducciones impresionantes en los niveles, pero todavía estamos esperando los resultados finales que confirmen que eso se traduce en menos infartos e ictus.

Entonces, ¿qué hacemos mientras tanto si tuLp(a) es alta?

Lo que hacemos es blindar el resto de tus factores de riesgo:

  • Bajamos el LDL (“colesterol malo”) todo lo posible con medicación cuando hace falta. 
  • Controlamos muy bien la tensión arterial. 
  • Ponemos bajo lupa el azúcar, la prediabetes y la diabetes. 
  • Revisamos el peso, la grasa abdominal, el hígado graso. 
  • Afinamos el estilo de vida: tabaco, sedentarismo, sueño, estrés… 

Piensa en laLp(a) alta como en nacer en una casa construida en una zona sísmica. No puedes cambiar el terreno, pero sí puedes hacer la casa antisísmica.

Checklist práctico

Lo que puedes hacer desde hoy

Te resumo, como lo haría en consulta, los pasos concretos que te propongo:

Mi mensaje final para ti

Sé que todo esto puede impresionar. A nadie le apetece descubrir que tiene un marcador “alto” de algo que suena raro. Pero prefiero mil veces que lo sepas a tiempo y tener margen de actuación, que encontrarnos por primera vez en una guardia, con un dolor en el pecho que llega tarde.

La Lipoproteína (a) es, efectivamente, el marcador que nadie te pidió, pero que puede cambiar por completo cómo planteamos tu prevención. No se trata de vivir con miedo ni de asustaros, sino de vivir con información y estar prevenidas. 

Si estás leyendo esto y estás en perimenopausia o menopausia, mi invitación es muy clara:

  • Pregunta
  • Pide tu analítica con Lp(a)
  • Y construyamos, entre tú y tu equipo médico, un plan de prevención a la altura de todo lo que te queda por vivir

Porque tu corazón no entiende de “ya es tarde”, entiende de decisiones que empiezan hoy.