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GINECOLOGÍA

Fertilidad +35:
Lo que debes saber


(Y lo que no te cuentan)

Soy la Dra. María Pérez Requena, ginecóloga especialista en salud hormonal de la mujer y a diario me encuentro pacientes en la consulta que me dicen “Tengo 36/38/41… ¿voy tarde?”

Las consultas sobre la reserva ovárica y la preservación ovocitaria han ganado protagonismo en nuestro medio. El objetivo de este artículo es explicar qué es realmente la reserva ovárica, cuál es su importancia en la salud de la mujer y por qué debe interpretarse siempre dentro de un contexto clínico más amplio.

El 35 no es un precipicio


(pero tampoco es un número decorativo)

La fertilidad no se desploma el día de tu 35º cumpleaños. Es una curva, con mucha variabilidad entre mujeres. Pero sí es cierto que, a partir de la segunda mitad de los 30, el descenso se acelera.

Y aquí aparece el primer “no te lo cuentan”: puedes sentirte estupenda, menstruar como un reloj y aun así estar teniendo menos óvulos “competentes” para dar lugar a un embrión sano. No es injusto: es biología.

La aritmética ovárica


que nadie te explicó en el cole

No, los ovarios no “fabrican” óvulos nuevos cada mes. Nacemos con un número máximo y a partir de ahí vamos perdiendo. La mujer utiliza decenas de ovocitos para ovular, habitualmente, sólo uno de ellos. Esta es la razón por la cual, a lo largo de la vida de una mujer, no se producen millones de ovulaciones.

En un documento reciente de ACOG (American College of Obstetricians and Gynecologists) se resume muy bien esta realidad: el pico llega en la vida fetal (6–7 millones de ovocitos a las 20 semanas de gestación) y después desciende a aproximadamente 1–2 millones al nacer; 300.000–500.000 en la pubertad; alrededor de 25.000 a los 37 años; y cerca de 1.000 a los 51 años (edad media de menopausia en EE. UU.). 

La hormona Antimulleriana alcanza su pico alrededor de los 20–25 años. Significa esto que a los 37 “se acaba”? No. Significa que la reserva es menor y, por tanto, el margen de maniobra también.

El punto clave no es cuántos óvulos tienes


sino cuántos “sirven”

La frase que más cuesta digerir es esta: con la edad, el problema principal no es solo la cantidad, es la calidad.

El envejecimiento ovárico aumenta la probabilidad de anomalías cromosómicas, que son una causa importante de fallos de implantación y de abortos tempranos. En el Committee Statementde ACOG se menciona explícitamente que, con la edad, la calidad ovocitaria disminuye por cambios celulares y moleculares, aumentando la aneuploidía y el aborto espontáneo. 

Y cuando miramos embriones analizados genéticamente en reproducción asistida, esto se ve clarísimo. Un estudio abierto en Fertility and Sterility (Demkoet al., 2016) observó que la proporción de embriones euploides (cormosómicamente normales) se mantiene relativamente estable entre 27 y 35 años y disminuye rápidamente después de los 35; además, el número medio de embriones euploides por ciclo cae de forma marcada a partir de esa edad.

Esto se traduce en que la probabilidad de conseguir gestación a partir de los 35 años es menor y la probabilidad de aborto temprano por alteración cromosómica del embrión, mayor.

“Mi AMH salió bien, así que estoy tranquila”


(cuidado con esta trampa)

La hormona antimülleriana (AMH) es producida por los folículos antrales  (los que están en fase inicial de desarrollo y contienen óvulos en crecimiento); es uno de los marcadores más utilizados para estimar la reserva ovárica  (junto con el recuento ecográfico de dichos folículos), pero su valor puede verse influido por múltiples factores. Por ejemplo, en el Síndrome de Ovario Poliquistico, suele estar elevada; en usuarias de anticonceptivos puede disminuir transitoriamente (y normalizarse tras la suspensión). En pacientes con cirugías ováricas también puede disminuir, etc.

Pero aquí va el segundo “no te lo cuentan”

AMH no es sinónimo de fertilidad natural garantizada, ni predice de forma absoluta la posibilidad de embarazo espontáneo. Nos aporta información valiosa para planificar nuestro futuro reproductivo y tomar decisiones. Refleja el potencial reproductivo cuantitativo, no cualitativo.

Mujeres con baja reserva pueden lograr embarazos espontáneos, mientras que mujeres con valores normales pueden presentar dificultades reproductivas por otros motivos.

Si llevas 6 meses intentándolo


no es “pronto” para consultar: es sensato

Otra cosa que se cuenta mal: el tiempo de espera.

Según el Committee Statement de ACOG, citando recomendaciones de ASRM, se recomienda consultar si hay relaciones regulares sin protección y no se logra embarazo:

  • ≤35 años: tras 1 año 
  • 36–40 años: tras 6 meses 
  • >40 años: de forma inmediata o 3 meses máximo 

Consultar antes no implica directamente iniciar tratamiento, sino que nos permite no perder meses valiosos si hay algo tratable (ciclos anovulatorios, trompas de Falopio obstruidas, alteraciones en la calidad del semen, corregir disfunciones de la inmunidad, cirugías en caso de quistes en los ovarios, etc).

Si ya eres madre: la infertilidad secundaria


EXISTE (y duele igual)

Muchas mujeres me dicen: “Pero sino me costó nada quedarme embarazada con mi primer hijo… ¿por qué ahora no?”.

Porque tu fertilidad no se “queda congelada” en la edad en la que fuiste madre. La biología sigue. Y además cambian cosas: peso, estrés, inflamación, endometriosis, miomas, empeoramiento de la calidad seminal de la pareja, frecuencia sexual real, etc.

Un meta-análisis con datos individuales en Human Reproduction (2020) analizó mujeres ≥35 en servicios de fertilidad y mostró que, en infertilidad inexplicada, la probabilidad de concepción natural que acaba en gestaciónn evolutiva o recién nacido era aproximadamente 13,3% a los 6 meses y 21,9% al año

No dudes en consultar si estás teniendo dificultades.

Embarazo +35: más controles, sí


catastrofismo, no

En España, la edad media para tener el primer hijo está en torno a los 32-33 años según los últimos datos oficiales.

Este dato refleja un patrón demográfico de retraso de la maternidad observado desde hace décadas y que se asocia a factores sociales, económicos y de vida laboral.

A partir de los 35 años (y más significativamente a partir de los 40) aumenta el riesgo de pérdida gestacional temprana y de alteraciones cromosómicas.

Un estudio enorme en Noruega publicado en BMJ (2009–2013; 421.201embarazos) encontró que el riesgo de aborto espontáneo era el más bajo entre 25–29años (≈10%) y aumentaba con la edad, llegando a ≈53% en mujeres de 45 o más.

Asimismo, la edad materna avanzada, aumenta el riesgo de complicaciones obstétricas y neonatales (diabetes, preeclampsia, hipertensión, prematuridad, bajo peso…).

Pero no nos volvamos locos: la mayoría de las mujeres ≥35 años tienen embarazos normales.  El riesgo aumenta de forma progresiva y empeora si coexisten otras comorbilidades (obesidad, tabaco, HTA, diabetes…).

¿Significa que“te va a pasar”? No. Significa que la edad influye, pero no determina por sí sola el resultado del embarazo. La información basada en evidencia permite tomar decisiones, no generar miedo. La clave está en individualizar, contextualizar y acompañar.

“Bueno, si no sale, me hago una FIV y ya”


la mentira amable

La reproducción asistida es una herramienta maravillosa. Pero el tercer “no te lo cuentan” es este: la FIV no borra la edad del óvulo.

Para aterrizarlo con números poblacionales: en el informe nacional de SART (EE. UU., 2022), la tasa de nacido vivo por intento de punción ovárica (incluyendo transferencias frescas y congeladas derivadas de esa estimulación) fue aproximadamente:

  • <35: 53,5% 
  • 35–37: 39,8% 
  • 38–40: 25,6% 
  • 41–42: 13,0% 
  • >42: 4,5% 

Estas cifras sirven para algo muy concreto: tomar decisiones con los pies en el suelo.

Congelar óvulos: el mejor momento fue antes


(el segundo mejor, cuando lo decides)

La vitrificación de ovocitos puede ser una estrategia para quienes quieren ganar opciones futuras. Pero aquí va el cuarto“no te lo cuentan”:

No es un seguro reproductivo es una forma de planificar, de “guardar” óvulos de la edad a la que los congelas.

El momento ideal: entre los 30 y los 34 años.¿Se puede congelar a los 39? Sí, pero la eficiencia o el potencial reproductivo es significativamente menor. Cada óvulo que se vitrifica tiene que superar varios pasos antes de convertirse en un recién nacido: debe sobrevivir a la descongelación, tiene que ser fecundado mediante FIV, el embrión debe desarrollarse correctamente y finalmente implantarse y evolucionar hasta un embarazo viable. En cada una de estas etapas puede haber pérdidas, por eso intentamos obtener el mayor número posible de ovocitos, ya que cuantos más se congelen, mayor será la probabilidad acumulada de lograr un embarazo en el futuro.

Quédate con lo importante: si lo estás considerando, no lo “aparques” por inercia

Lo que SÍ puedes hacer


(sin caer en la obsesión)

No voy a decirte “relájate” porque eso no ayuda a nadie. Prefiero algo másútil: optimiza lo optimizable.

Mi checklist de consulta


7 preguntas que cambian el rumbo

Si estuvieras delante de mí, te haría (como mínimo) estas preguntas:

  1. ¿Cuánto tiempo llevas buscando embarazo de verdad (con regularidad)? 
  2. ¿Tu ciclo es ovulatorio? 
  3. ¿Hay antecedentes de endometriosis, cirugía pélvica, ETS, miomas, pólipos? 
  4. ¿Tu pareja tiene seminograma reciente? (Sí: reciente.) 
  5. ¿Qué te dicen AMH y folículos antrales, interpretados con tu edad? 
  6. ¿Tu tiroides, hierro, vitamina D y salud metabólica están razonables? 
  7. ¿Tu plan A, B y C encaja con tu vida y con tu tiempo biológico? 

Porque la fertilidad +35 no va de correr: va de dejar de improvisar.